Luciérnagas en el jardín

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En estos días atrás no he soñado con nada destacable. Los típicos sueños con mi familia y poco más. Es verdad que he estado más cansada porque he cambiado de dieta y este desajuste está desequilibrando las cosas un poco.

Pero el sueño de esta noche ha sido espectacular. Ahora, tan tarde, no puedo poner en pie toda la historia, pero ha sido como un capítulo de American Horror Story, con los mismos personajes, aunque con una historia distinta.

Lo realmente bonito es que soñé que mi personaje principal, yo interpretando el papel, pero con todo el aspecto de uno de los personajes, llegaba a la que era mi casa en la historia a la hora del atardecer, y el jardín estaba plagado de luciérnagas. No he visto una en mi vida, y las que soñé esta noche eran absolutamente fantásticas. Eran como minúsculas lamparitas chinas de papel y a la vez eran gusanitos. Tenían reflejos verdosos, con un pequeño punto azul.

Me detuve en el jardín todo lo que quise, entre sauces llorones y falsos árboles de pimienta, contemplando el espectáculo de luz que se abría ante mí. Estaba en pleno verano y la brisa cálida me acariciaba la cara mientras paseaba entre las luciérnagas suspendidas en el aire, apartándolas suavemente mientras me zambullía en ese bosque de magia.

Ha sido uno de los sueños más bonitos en mucho tiempo. La suerte que tuve es que pude pasear por esta escena todo cuanto quise, y mientras más miraba, más brillante se volvía todo. Creo que voy a recordar las imágenes de esta noche toda la vida.


¿Afecta la dieta a los sueños?

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Para ser un diario de sueños, y otras cosillas, llevo un par de días desaparecida en combate. Muy mal. Tampoco he soñado nada fuera de lo normal. Estuve con mi madre, conseguía otra vez un trabajo y, cosa rara, estuve soñando que me iba de compras. De hecho, cuando estaba en mi tienda virtual, me dediqué a hacer aparecer y desaparecer una estantería de ropa. La ponía, no me gustaba, la quitaba. Y luego la volvía a poner. Es divertido hasta decir basta contemplar cómo se desvanece un elemento de tu sueño y lo vuelves a hacer desaparecer.

Esta entrada, en cambio, va sobre algo que puede afectar bastante a nuestros sueños y no es otra cosa sino la alimentación. Tenemos que comer para vivir y cualquier cambio en la dieta lo afecta todo.

Mi relación con la comida es extraña. De pequeña me costaba la misma vida comer la comida normal, pero he sido una golosa compulsiva toda la vida. No ha habido otra cosa en mi dieta más que carbohidratos. Azúcar. Glucosa. La gasolina del cerebro.

¿Puede haber afectado eso a mi enorme profusión de sueños? Va a ser curioso comprobarlo, porque he iniciado una dieta en la que por unos días tendré que privarme de carbohidratos por completo. Mi combustible principal. Después, progresivamente, iré introduciendo carbohidratos complejos, de los que se queman despacio.

En cuanto a los sueños, en estas dos noches que llevo a dieta, no he notado nada especial. De hecho, he tenido insomnio y mucho desorden. Anteanoche dormí cinco horas, de ocho de la mañana a la una de la tarde. Lo pasé fatal. Y no me puedo permitir estos lujos de perder una mañana por completo. Anoche fue mejor, de cinco de la mañana a once. Más razonable.

Ahora estoy muy, muy cansada. Agotada. Pero estoy deseando comprobar si pasa algo o no pasa nada a lo largo de las fases de la dieta que he comenzado a hacer. Además, en la semana próxima inicio un curso en un idioma que no domino por completo, ya quisiera, y me va a exigir mucha concentración mental. Me pregunto cómo me afectará todo esto.

Mucha gente suele decir eso de “no cenes mucho, que sueñas”, o “no te pases con los carbohidratos antes de dormir porque ya verás”. ¿Será verdad? ¿Soñaré menos ahora que tengo menos glucosa en la sangre? ¿Perderé la capacidad de ser consciente en mis sueños?


Soñando con mis deseos

Perro negro

Perro negro en la hierba

Anoche estaba muerta de cansancio. A veces desearía no soñar, hundirme en una cálida oscuridad, como en el vientre materno. No recuerdo ni una sola vez en la que me haya despertado sin recordar un sueño. Jamás. Siempre ocurre algo, hay alguna historia… Es como si mi mente no pudiera parar. Sé que se sueña siempre pero, ¿no podría, por una vez, no darme cuenta, como la mayoría de la gente?

No sé de qué me quejo. Esta noche he soñado con mi familia, con mi madre, mis hermanos, mis amigas. He soñado con que conseguía un trabajo estupendo, el trabajo soñado, en la radio. A pesar de que mientras soñaba mi yo consciente (no sé expresarlo de otro modo) me decía que necesitaba entrenar la voz y que suelo ponerme nerviosa y me puede temblar la voz, en una suerte de conversación conmigo misma me contestaba que daba igual, que con un poquito de entrenamiento lo haría genial.

He soñado con un edificio espectacular, en el que sólo se podía subir a través de un ascensor para después bajar con una estrecha escalera mecánica que daba acceso a un ático espectacular. Allí tenía lugar un espectáculo, pero ya no recuerdo cual. Ahí estaba con mi madre, con mi hermana R y con mi amiga V. También estaban antiguas compañeras de la radio, F y E. Ellas hacían desde allí un programa y una de ellas anunció que lo dejaba. V me aconsejó que solicitara yo el puesto y F me lo ofreció, pero surgió una amiga de la niñez, G, para hacerme competencia. G siempre fue muy competitiva, comparándose conmigo todo el tiempo. Aburrido, aburrido, aburrido. Y empezaba la cosa a ser estresante, así que cambié de sueño.

Me quedé con mi hermana, y con mi madre. Ahora ella tenía en mi sueño dos perros, uno era una mezcla de golden retriever y otro era un rottweiler bastante desobediente. Tenía que tirar de la correa para ir a cualquier parte. Teníamos que mantenerlo en una cerca por gamberrete. Casualmente hoy mi perrita P ha estado bastante desobediente y he tenido que tirar de la correa para que se moviera. Estaba concentrada en intentar cazar unos cuervos que andaban picoteando el suelo. ¡Como si pudiera pillar alguno!

La cerca era de lo más original. Se abría una pequeña rendija en el suelo, se desplazaba un poco y de ella salía una cerca de material plástico. Era muy curiosa y este elemento de mi sueño sí que me llenó de intriga, así que lo miré con mucha atención, lo hice subir y bajar, para apreciar el movimiento. Era sorprendente. Lo miré desde todos los ángulos posibles. Me di cuenta de que la parte de atrás de ese cuadrado que formaba era demasiado baja y me dije que el perro podría escapar si quisiera. Pero era muy bueno y no lo hacía.

En definitiva, ha sido una noche en familia. Nunca me quiero ir del sueño cuando estoy con mis hermanos, pero ¡alguna vez hay que despertar! En cuanto al nivel de consciencia de mi sueño de hoy, ha sido bajo, más que nada por cansancio. Como siempre, sabía que estaba soñando, y podía detenerme a ver detalles, pero en cuanto me he dado cuenta de que con mis pensamientos estaba empezando a alterar el curso de mi sueño, me he echado atrás. No quería más que dejarme llevar. No pensar. Qué agradable.


El insomnio de una soñadora

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Cualquiera diría, dedicándome a bloguear sobre sueños, que soy una dormilona y que plancho la oreja con una facilidad pasmosa… Pero no. He tenido serias estapas de insomnio crónico, algo que sólo se resuelve con una correcta higiene del sueño, unas rutinas. Sin embargo, esa parte la tengo resuelta, pero lo que no puedo solucionar tan fácilmente es el síndrome de la fase del sueño retrasada.

No importa lo que haga, tanto si duermo dos horas como nueve, hasta que sean como mínimo las dos o las tres de la mañana no me quedo dormida. Incluso aunque me haya tirado todo el día bostezando y muerta de cansancio. Cuando llega la hora en la que todo el mundo se mete en la cama, a mí se me ponen los ojos como platos y estoy más despierta que en todo el día, aunque esté molida por el trabajo. Luego duermo mis siete u ocho horitas, si puedo, y ya está. Si toca levantarse a las ocho de la mañana, estoy bien fastidiada. Pero aguanto.

Además, para dormirme tengo que ponerme unos tapones en los oídos para evitar el ruido, tanto si lo hay como si no. Me es imposible del todo dormirme si no los tengo, si no los siento en las orejas. Y un antifaz en los ojos, aunque mi habitación esté negra como boca de lobo. Si se me cae dando vueltas por la noche, me despierto y me lo tengo que volver a colocar. Si se me sale un tapón, lo mismo.

Y tengo que leer. En raras ocasiones me puedo quedar dormida viendo una película. Si no leo hasta quedar inconsciente, no me quedo frita. El libro tiene que ser aburridillo, pero no demasiado denso. Como sea cualquier cosa medianamente interesante o tenga suspense, gana el libro y pierdo yo.

En definitiva, que eso de acostarme y cerrar los ojos no va conmigo. Tampoco mi pareja me lo pone fácil. Él tiene que verse una peliculita en el ipad en la cama antes de dormir, y me distrae si no me pongo los tapones y me pongo a leer.

La verdad es que estoy más bien harta de esta costumbre, pero como suele quedarse dormido pronto, le quito la peli y por fin puedo descansar. En otras ocasiones, como no se duerma, simplemente le mando a freír espárragos y me cambio de cama o me voy a dormir al sofá, donde duermo divinamente, casi mejor que en la cama, no sé por qué. Raro ¿eh? Bueno, pues a dormir se ha dicho, que son casi las cuatro de la madrugada.


Experiencia: Solucionando problemas a través de los sueños

Esta va a ser una entrada breve. Por probar, estoy viendo qué efectos tienen los sonidos binaurales y esta tarde he hecho un ejercicio de relajación con Hemi-Sync. He puesto el segundo disco de “The Gateway Experience: Wave II” en plan lista de reproducción y he cerrado los ojos.

He tenido una serie de sensaciones curiosas, como olas de consciencia mientras dormía, porque me he llegado a dormir, pero sin soñar. Tengo que buscar palabras más adecuadas para esta sensación. Lo curioso del tema es que sí se me ha abierto un sueño en el que me veía tal y como estaba vestida, me he mirado esa tripilla que estoy tratando de eliminar con dieta y para mi sorpresa ha desaparecido delante de mis ojos y, por arte de magia onírica (jejeje) tenía una tableta de chocolate en lugar de un donut alrededor del ombligo. Grité de júbilo pensando en qué poco esfuerzo había tenido que hacer para resolver mi problema. ¡Estaba estupenda!

Vale. ¿Y qué? Que ahora mismo, transcurridas un par de horas después de este episodio, acabo de mirar por dónde iba la lista de reproducción y estaba reproduciendo la sesión “Problem Solving”. ¡¡¡¡Jajajajajajaa!!!!! ¿Casualidad? ¿Ficción? Tendrán que experar al próximo episodio, señoras y caballeros…


Recuerdos familiares modificados

Ya se me ha ido toda la mañana y no he escrito nada de mis sueños de esta noche, con lo que la mayoría de los detalles ya se han perdido en la neblina. De cualquier modo, ha sido algo muy corriente, al menos al principio, porque ha sido todo vida familiar. Como estoy tan, tan lejos, normalmente dejo desarrollarse estos sueños si se presentan. Es una manera de estar con la familia y es un buen sucedáneo en ocasiones.

Soñé que mi hermano J se había roto dos dedos de la mano izquierda, el índice y el meñique, porque mi hermana R había cerrado de un golpe al salir del coche y le había aplastado los dedos sin querer. Lo único que se me ocurrió decir es que “vaya tela, lo que te faltaba, ahora tienes toda la mano rota, qué fastidio”, y es porque en mi sueño ya se había roto previamente los dedos anular y corazón.

Análisis

En esta secuencia hay tres recuerdos reales, pero modificados: J tuvo un tumor benigno en el brazo izquierdo (no en la mano), y tuvieron que operarle y dejarlo entablillado. Más adelante, por una mala caída volvió a romperse el brazo y tuvieron que recomponer el hueso por segunda vez. Dos roturas, digamos, en el mismo miembro. Como en el sueño se había roto unos dedos, los tenía entablillados igual que cuando mi marido se torció uno de los dedos de mala manera (segundo recuerdo integrado en este sueño). El tercer recuerdo integrado fue que una vez mi hermana R cerró de golpe la portezuela del coche y uno de mis dedos quedó atrapado en la pequeña rendija que queda entre puertas y no podía liberarme.

Después de esta escena, continuando con el hilo de mi sueño, lo siguiente fue que nos llamaron para decirnos que mi hermano JM estaba en el hospital porque le habían apuñalado. Me temí lo peor y sentí miedo real de que mi hermano estuviera muerto. Cuando estaba a punto de sentir verdadera angustia detuve el sueño y miré hacia atrás, me concentré en los detalles de la casa, y cuando todo se clarificó miré hacia delante. Respira. Esto no es real. Quise que mi hermano estuviera a salvo y continuar el sueño, así que apareció mi padre con el coche y traía a mi hermano sin problemas, chuleándose, como hace siempre. Más chulo que nadie.

Mis hermanos JM y R y yo nos subimos al coche de mi padre y nos dirigíamos al centro de la ciudad, allí nos teníamos que encontrar con una persona que yo sabía que era un espía, y me dije que tenía que averiguar más cosas sobre él. Para ello, planeé robarle el carnet de identidad y leerlo con atención, así que imaginé cómo tenía que robárselo y recordé que tendría que concentrarme mucho para poder leer las pequeñas letras dentro del sueño, donde sabía que era mucho más difícil y exige algo de concentración.

En ese momento, en el mundo físico, mi marido soltó un ronquido, y pensé que era muy molesto, y que lo mejor que podía hacer era detener las cosas ahí y cambiarme de cama para seguir durmiendo y descubrir la trama de mi sueño, pero me dio por mirar la hora y vi lo avanzado de la mañana, así que solté los hilos del sueño, y me desperté del todo.

Interpretación

Aquí, en esta segunda parte del sueño, también he mezclado recuerdos reales. Es cierto que a mi hermano JM le dieron una vez unos navajazos en una botellona, pero nadie nos llamó para decirnos nada. Había sido yo la que había estado buscando a mi hermano y éste no me cogía el teléfono porque estaba en el hospital esperando a que le dieran los puntos. Al fin, di con él y la cosa no fue tan grave.

Por otra parte, sí que es verdad que una vez mi otro hermano, J, tuvo un grave accidente de avión, y sólo nos pudieron decir que le estaban trasladando en helicóptero hacia el hospital. Pasamos una angustia radical sin saber si iba a salir vivo de ese trance. Por último, la parte del espionaje viene porque anoche, antes de dormir, estuve viendo el filme “Encadenados”, de Hitchcock, una obra maestra. Una noche muy normal ¿no?


Sueños lúcidos y ciencia

Interesantísimo y revelador vídeo de una charla TED en la Universidad de Twente en el que Tim Post (creador de snoozon) explica qué son los sueños lúcidos y detalla estudios que demuestran que son reales, y no la ilusión de que soñamos que estamos despiertos en el sueño, sino que despertamos en el sueño de verdad y podemos manipular lo que vivimos a nuestro antojo. Está en inglés y se pueden activar los subtítulos en este idioma.


Experimentando con ondas binaurales (Brainwave) y sueños interrumpidos

Esta noche pensé en experimentar a cambiar mi rutina de sueño y probar con el sonido binaural. Después de probar un rato con vídeos de Youtube y mp3, pensé que era mejor aprovechar que tengo un iPhone para bajarme una aplicación. Hay varias, gratis y de pago, y me decidí por BrainWave. Os dejo aquí el enlace para que podáis ver sus características.

Me puse los auriculares, seleccioné el programa de sueño lúcido con un fondo de suave música ambiental y me acosté. Error. No sólo no he tenido el control de mis sueños esta noche, sino que en cuanto me daba cuenta de que soñaba éstos se han interrumpido de forma abrupta en ese mismo instante, cosa que no me ocurre jamás.

Además, tengo toda la sensación de no haber descansado en toda la noche y he tenido la impresión de haber estado despierta a ratos a lo largo de todo el tiempo. Es verdad que tener los auriculares enredándose por mi cuello o clavarme el teléfono en el pecho tampoco ha ayudado mucho. Esta noche probaré con otro programa, a ver qué tal. De momento, puntos negativos para esta idea.

No es la primera vez que experimento con este tipo de sonidos. En su día los utilicé para ayudarme a concentrarme en el estudio, e incluso me bajé hace años una serie de CD para provocar viajes astrales y así fue como me di cuenta de que son un tipo especial de sueños lúcidos.

Os dejo a continuación con el relato de mis sueños de esta noche.

El primer sueño que recuerdo de esta noche ha sido con antiguas compañeras de trabajo. Anoche vi en un grupo en Facebook el nombre de una de ellas y se ve que ése ha sido el detonante. La cuestión es que me las encontraba por la calle. Hacía uno de esos días de luminosidad gris y parecía que todo el mundo estaba de marcha.

Una de las chicas, Andrea, estaba vestida con un bolero de plumas blancas y unos leggins que le hacían tener las piernas muy largas y nos dirigíamos a una cabaña en medio de la nieve para tomar algo. Una vez allí, viendo las viejas paredes de madera, la luz clara y gris entrando por una amplia ventana y sin nada de luz artificial empecé a darme cuenta de que era un sueño y en ese instante terminó.

Un hijo discapacitado

Pasé a un fondo oscuro durante un tiempo y empecé con otro sueño. En esta ocasión viajaba en el transporte público y se ve que tenía un hijo, Antón. El chico tendría unos nueve o diez años, e iba vestido con unos pantalones vaqueros (mezclilla) y una camiseta de manga larga con anchas rayas blancas y azul marino. Ayer estuve mirando unas fotos de un gorrito de lana que tejí con esos mismos colores, así que de ahí venía la imagen.

La cuestión es que íbamos en un autobús o un tranvía, y el día era soleado. Había bastante gente. Yo hablaba con mi hijo, que parecía tener algún tipo de minusvalía intelectual. Recuerdo que cuando debíamos bajarnos él tenía problemas para manejarse con los empinados escalones del transporte y yo le agarraba por debajo de los hombros para bajarle y alcanzar el suelo, mientras otros pasajeros nos ayudaban a apearnos.

Discutíamos por su nombre. Decía que no le gustaba nada llamarse Antón, que nadie se llamaba así, que por qué había elegido ese nombre y yo le contestaba que era tonto, que tenía un nombre original y precioso, que no dijera esas cosas porque me daba pena que despreciara el nombre que había elegido para él.

Ya en la calle, de camino a la escuela y metidos en un torrente de personas, quise agarrar su rostro entre las manos. Me fijé en un brillo extraño en sus ojos y me di cuenta de que su iris era artificial. Tenía un complejo sistema para ajustarse a la luz, pero sin duda era un sistema mecánico, hecho de pequeñas placas circulares de bronce y minúsculos mecanismos.

Cuando empecé a sospechar de que eso no era natural y apenas tomé consciencia de que estaba soñando volví a tener un fundido en negro y todas las imágenes volvieron a volatilizarse como si hubiera habido un apagón.

Mi querida Córdoba

El tercer sueño seguido, y último, me situaba en una de los pisos en los que viví en Córdoba. Mi madre planea volver a vivir allí en breve, cerca de mi hermana y de mi sobrina C, a quien anoche vi en una foto con su uniforme en la cocina de su casa, así que de aquí viene el punto de arranque.

En el piso con el que soñé anoche viví desde los once a los catorce años, era amplio y tenía un gran salón con un balcón que daba a un estupendo parque. Como vivíamos en la séptima planta, podía ver desde casa el paisaje de la sierra cordobesa con el verdor de los plátanos europeos del parque en primer plano.

En mi sueño yo dormía en una cama y mi marido en otra a mi lado. Sé que estábamos de paso, porque habíamos vuelto de la salida con las chicas del trabajo de mi primer sueño de la noche y tratábamos de dormir. Estábamos extrañados porque había movimiento, ruido y luz en la casa.

Mi marido me dijo que nos levantáramos y fuéramos a ver qué pasaba. Me dijo que nos pusiéramos las camisetas, a rayas blancas y azul oscuro como en mi segundo sueño, y que saliera de la habitación a ver por qué había tanto escándalo a medianoche. Me levanté y fui a la habitación de al lado donde, al parecer, mi sobrina C recibía clases particulares. La profesora estaba con ella y parecía prepararse para finalizar y marcharse.

A mí me parecía de lo más extraño. Así que fui a buscar a mi hermana para protestar y decirle que vaya manera de explotar a la niña, haciendo que estudie hasta altas horas de la noche, cuando me di cuenta de lo absurdo de la situación y me dije que era un sueño, pero en lugar de seguir soñando o jugar a cambiar la situación, el sueño desapareció, y decidí despertar. Mala noche. Estoy molida.


Navegante de sueños

Navegante de sueños

Hay muy pocos sitios en los que se hable de los sueños lúcidos sin caer en explicaciones mágicas o de nueva era. Este es uno.


Efectos secundarios de los sueños lúcidos

Efectos secundarios de los sueños lúcidos

Una breve búsqueda por internet y he dado con una experiencia similar a la mía: alguien que desde pequeño podía controlar el sueño tal y como lo experimento yo. Incluso lo de decidir continuar sueños interrumpidos. Lo interesante es que en la segunda parte del artículo se detallan los efectos secundarios que puede tener un onironauta habitual: alienación, disociación y otros efectos. También publica enlaces interesantes. Merece la pena la lectura.


Vivir para comer

Trastornos de alimentación - Alimentación emocional

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